Casi dos décadas después se ha anunciado la intención de replicar la jícara más grande de Chiapas pero en Copoya.
En 2007, el tradicional barrio de San Roque hizo historia. Ciudadanos organizados lograron preparar la jícara de pozol más grande de Chiapas, como parte de la festividad en honor a su santo patrono.
La enorme jícara se convirtió en referente del barrio, en emblema de identidad y orgullo sanroqueño.
La festividad patronal tomó un impulso especial aquel año, posicionándose como una de las celebraciones más representativas de Tuxtla.
Hoy, casi dos décadas después, un político chiapaneco ha anunciado su intención de replicar la hazaña pero en Copoya.
Sin embargo, vecinos de San Roque recuerdan que aquel logro nació desde la organización ciudadana; fue el resultado de meses de coordinación, cooperación y trabajo.
El debate ahora está sobre la mesa:
¿Puede repetirse un símbolo sin su contexto original?
¿Es una réplica o una apropiación de un logro comunitario?
Lo cierto es que aquella jícara gigante de 2007 no solo fue récord, fue identidad.