Ribereños celebran al Señor del Pozo desde hace más de 100 años

Escrito el 10/03/2026
Erick Chandomi

Dicen los habitantes de la ribera de Cerro Hueco que todo comenzó hace muchos años cuando tres imágenes religiosas aparecieron flotando en el río.

Entre historias que se cuentan en voz baja y tradiciones que pasan de generación en generación… existe una devoción rodeada de misterio. Es la historia del Señor del Pozo.

Dicen los habitantes de la ribera de Cerro Hueco que todo comenzó hace muchos años cuando tres imágenes religiosas aparecieron flotando en el río.

Una de la Virgen de Lourdes, otra de la Santa Cruz…
y una más que cambiaría la historia del lugar.

La familia decidió resguardarla en su casa. Ahí comenzaron los primeros rezos… las primeras ofrendas y poco a poco la devoción fue creciendo.

Con el tiempo se construyó una pequeña ermita, lo que hoy es una capilla que sigue reuniendo a los creyentes.

Años después, al cavar la tierra descubrieron agua bajo el suelo. Desde entonces, el pozo se convirtió en símbolo de fe. El agua se bendice y cada tercer viernes de Cuaresma se reparte entre los devotos.

Durante décadas, peregrinos de comunidades cercanas llegaban caminando, acampaban durante días y compartían rezos, comida y esperanza.

Muchos aseguran que el Señor del Pozo ha concedido milagros.

Incluso hoy, cuando la sequía amenaza las milpas…
los campesinos piden permiso para sacar la imagen y recorrer los campos con cantos y rezos.