Preparar un platillo saludable con productos de supermercado puede costar entre 100 y 150 pesos, mientras que en un mercado tradicional el gasto se reduce a entre 50 y 70 pesos. Especialistas señalan que la organización y el consumo de productos locales de temporada son determinantes para comer bien sin gastar más.
Comer de forma saludable no depende del ingreso familiar sino de la organización y del lugar donde se compra, esa fue la premisa que sostuvo Erika Judith López Zúñiga, coordinadora de la Clínica de Nutrición de la Universidad Autónoma de Ciencias y Artes de Chiapas (UNICACH), al señalar que los mercados tradicionales representan una alternativa más económica y nutricionalmente equivalente frente a los supermercados.
La especialista precisó que preparar un platillo con productos adquiridos en un supermercado puede costar entre $100 y $150 pesos, mientras que el mismo platillo elaborado con ingredientes de un mercado local tiene un costo de entre $50 y $70 pesos. Destacó además que el consumo de productos de temporada y de origen local, como la manzana chamula o de San Cristóbal, aporta mejores nutrientes que las frutas importadas, que suelen ser más costosas.
López Zúñiga subrayó que parte del ahorro real proviene de eliminar hábitos de consumo nocivos: “Si nos ponemos a hacer esa suma de lo que ahorramos por disminuir el consumo de alimentos poco saludables, bebidas alcohólicas e incluso cigarros, vamos a ver la gran diferencia”, afirmó. Propuso sustituir los refrescos embotellados por agua pura o infusiones de fruta natural sin azúcar, medida que, indicó, impacta tanto en el gasto familiar como en el metabolismo.
La experta explicó que la percepción de que la comida chatarra es más barata se debe a la saciedad inmediata que genera y a la falta de planeación. “Para la buena alimentación no solamente es la situación económica, es también organizarnos en tiempo”, señaló. Recomendó realizar compras semanales, desinfectar vegetales con anticipación y planificar las porciones para reducir el desperdicio.
La nutrióloga recordó que Chiapas cuenta con municipios productores cercanos, como San Fernando y Berriozábal, que facilitan el acceso a alimentos frescos a menor costo. Indicó que una alimentación balanceada funciona como inversión preventiva frente a enfermedades crónicas que, a largo plazo, representan un gasto mayor para las familias.