Especialistas advierten que la falta de cobertura vegetal agrava las altas temperaturas en la capital chiapaneca.
Las altas temperaturas en Tuxtla Gutiérrez evidencian la escasez de áreas verdes en la capital chiapaneca. Especialistas advierten que el concreto dominante en el paisaje urbano amplifica el calor y reduce espacios naturales para mitigar el impacto climático en la ciudad.
Nidia Vicente, bióloga de Nimalari AC, señala que los árboles contribuyen más allá de proporcionar sombra. “Es importante que tengamos fauna”, destaca Vicente en referencia a los beneficios ecosistémicos de la vegetación urbana. Según ambientalistas, la cobertura arbórea mejora la calidad del aire, atrae biodiversidad y hace más habitables las ciudades.
La especialista enfatiza la necesidad de incrementar la presencia vegetal en calles, colonias y espacios públicos tuxtlecos. “Mínimo un arbolito” en áreas comunitarias, señala Vicente, subrayando que “estamos” en una situación que requiere acción inmediata de ciudadanía e instituciones.
Para quienes deseen contribuir plantando especies, Vicente recomienda asesorarse previamente. “Sobre todo, hay que considerar el espacio disponible”, advierte la bióloga, indicando que la selección de árboles debe adaptarse a las características específicas de cada zona donde serán colocados.
En Chiapas, donde las temperaturas extremas afectan especialmente a poblaciones vulnerables sin acceso a aire acondicionado, la reforestación urbana se presenta como medida de adaptación al cambio climático. En Tuxtla, ciudad con densidad poblacional en crecimiento, la falta de vegetación intensifica el efecto de islas de calor que elevan la temperatura local.
Con la temporada de lluvias aproximándose, expertos ven una ventana estratégica para iniciar acciones comunitarias de reforestación. El periodo de precipitación aumenta las probabilidades de éxito en el arraigamiento de nuevas plantas, permitiendo que la ciudadanía tuxtleca participe en iniciativas que reverdezcan su entorno.
Pendiente queda la coordinación entre autoridades municipales y organizaciones ambientales para definir programas permanentes de forestación urbana que contrarresten el calor extremo en la capital.