40 años reparando historias y calzado en el centro de Tuxtla

Escrito el 20/06/2026
Erick Chandomi

Durante años, cientos de clientes han llegado buscando una segunda oportunidad para sus zapatos; lo que era una actividad común en la ciudad, hoy es un oficio cada vez más escaso. 

En pleno centro de Tuxtla Gutiérrez, donde el comercio cambia y los oficios desaparecen poco a poco, aún resiste un taller que ha visto pasar generaciones enteras. Entre agujas, hilo y cuero, don Juan Francisco Altúzar Domínguez mantiene vivo el oficio de zapatero que aprendió de su padre hace más de cuatro décadas.

Durante años, cientos de clientes han llegado buscando una segunda oportunidad para sus zapatos. Costuras, tapas, pintura y reparaciones forman parte del trabajo cotidiano de un oficio que hoy enfrenta tiempos difíciles ante el consumo de productos desechables y de bajo costo.

Lo que antes era una actividad común en la ciudad, hoy es un oficio cada vez más escaso. Muchos maestros zapateros han envejecido y pocos jóvenes muestran interés en continuar con una labor que requiere paciencia, experiencia y dedicación.

A pesar de ello, don Juan sigue abriendo cada mañana las puertas de su pequeño taller. Su experiencia y el respaldo de décadas de trabajo continúan atrayendo a quienes prefieren reparar antes que desechar, manteniendo viva una tradición que forma parte de la historia del centro de Tuxtla.