CAMINATA PERRUNA TUXTLA GUTIÉRREZ: CADA SÁBADO, UN GRUPO DE PERSONAS SACAN A SUS PERROS A SOCIALIZAR EN LAS CALLES DE LA CIUDAD
Eran las primeras semanas de agosto de 2022. Juan Carlos Ruiz salía cada tarde a caminar por las calles de Tuxtla Gutiérrez con sus cuatro perros —dos pastores belgas y dos bóxer— y la gente se le hacía a un lado. No era miedo exactamente, sino desconocimiento: pocos sabían cómo reaccionar ante un grupo de perros de razas grandes en la banqueta. Esa incomodidad cotidiana le dio una idea.
El 27 de agosto de ese año, Ruiz convocó a la primera caminata colectiva con mascotas en la ciudad. Llegó una persona más. La semana siguiente, esa persona ya no volvió y llegó otra. Así, entre idas y venidas, transcurrieron cuatro meses hasta que en enero de 2023 el grupo comenzó a crecer en serio: diez personas el primer sábado, once el segundo, quince el tercero. Casi cuatro años después, las caminatas del grupo —que opera bajo el nombre Caminata Perruna Tuxtla Gutiérrez— reúnen entre 20 y 60 personas cada semana, con dos o tres perros por participante, sin importar la raza ni el tamaño del animal.
“El grupo fue de que yo lo inicié, pero no es para mí nada más, sino es para nuestros perritos y por ellos salimos”, explicó Ruiz, quien funge como organizador del colectivo. La premisa que guía cada salida es sencilla pero, según él, poco practicada: los perros necesitan más que tres cuadras de paseo. “Para cansarlo no es una caminata de dos, tres cuadras. Sino son caminadas de kilómetros”, señaló.
Entre los integrantes que se han sumado en estos años está Jesús Abraham Estrada Acosta, quien llegó al grupo hace poco más de dos años junto con su perra Akira, una pitbull. La búsqueda era concreta: encontrar un espacio donde Akira pudiera socializar con otros perros. Lo que encontró fue algo más amplio. “Le ha servido mucho a ella en general para socializar y a nosotros también, para hacer amigos y salir de la rutina”, dijo Estrada.
La experiencia con Akira también le permitió observar un patrón que el propio Ruiz identifica como uno de los principales obstáculos para la convivencia canina en la ciudad: el miedo que los dueños transmiten a sus propios animales. “Muchas veces a nosotros nos da miedo que un perrito se acerque a tu perro y te vas para otro lado, pero ellos no van a aprender a hacer amigos o socializar con más perros si no lo permites”, explicó Estrada Acosta. Ruiz lo resume de otra forma: “Nosotros mismos hacemos que el perro le tema al otro perro cuando no debe de ser así.”
Ese argumento cobra peso cuando se observa la composición de las caminatas: chihuahuas, schnauzers, pomeranios, pitbulls, labradores, dálmatas y perros criollos caminan juntos cada sábado sin distinción de raza ni tamaño. Ruiz es explícito al respecto: “Aquí el perro es perro en general, no raza, no color, eso queda fuera.”
La desmitificación de razas consideradas “peligrosas” es uno de los temas que emerge con naturalidad en las caminatas. Estrada Acosta, quien reconoce que Akira generó rechazo en los primeros meses —incluso dentro del grupo—, sostiene que el comportamiento de un perro depende fundamentalmente de su crianza. “Normalmente los que muerden o son agresivos son perros que no salen, que están amarrados o que no socializan”, señaló, y añadió que la propia Akira ha funcionado como puente de adaptación para perros más reactivos por su alta tolerancia al contacto con otros animales.
Sobre la responsabilidad de los dueños durante los paseos, Ruiz enlistó lo que considera el equipo mínimo indispensable: una correa y un collar resistentes —no los ganchos estándar que se venden en tiendas, que pueden ceder ante un jalón fuerte—, bolsas para recoger las heces y agua suficiente para hidratar al animal durante el recorrido, especialmente en temporada de calor. “El perro duplica su fuerza en un jalón”, advirtió; es decir, un perro de diez kilos ejerce hasta veinte en una tracción repentina.
Las caminatas se realizan cada sábado, con rutas y puntos de reunión que cambian semana a semana. La última edición se realizó el sábado 27 de junio en Tuxtla Gutiérrez. Las convocatorias se publican en las redes sociales del grupo —Instagram, Facebook y TikTok— bajo el nombre Caminata Perruna Tuxtla Gutiérrez. No tienen costo de inscripción. Quienes deseen contribuir pueden hacerlo de forma voluntaria con entre 20 y 50 pesos, recursos que se destinan a la compra de alimento para casas hogar y rescatistas de animales. Ruiz también aclaró que la participación no se limita a quienes tienen mascotas: cualquier persona interesada en caminar y convivir es bienvenida.
El grupo que Ruiz imaginó para no caminar solo terminó por enseñarle algo que no esperaba: que la ciudad también necesitaba ese espacio. “Volteo a ver y me enorgullece el ver la gente que le está dando el espacio, el tiempo necesario para el perro”, concluyó.