En las casas y barrios antiguos de Tuxtla Gutiérrez, aún suenan los ecos del tambor y carrizo zoque. Hoy, esos sonidos siguen vivos gracias a una nueva generación de jóvenes que ha decidido tomar el relevo.
Aunque muchos jóvenes crecen entre celulares y redes sociales, hay quienes han optado por mantener viva la música tradicional zoque. Aprenden a tocar y participan activamente en festividades del calendario ritual.
Esta música contempla diversos sones que son interpretados durante todo el año, los cuales engalanan las festividades que reúnen a decenas de costumbristas.
El sonido del tambor y el carrizo sigue recorriendo las calles de Tuxtla. Y mientras haya jóvenes dispuestos a tocar, aprender y compartir, la música zoque seguirá viva… latiendo con fuerza desde el corazón de Chiapas.
