La celebración alcanzó su punto más alto, el momento más esperado en Ocozocoautla de Espinosa, donde la tradición se manifestó con mayor fuerza y simbolismo.
En el tercer día de actividades tradicionales, el corazón del Carnaval Zoque Coiteco alcanza su punto más alto. Es la jornada cúspide, el momento más esperado en Ocozocoautla de Espinosa, donde la tradición se manifiesta con mayor fuerza y simbolismo.
Desde temprano comienza el ritual. Los personajes principales se preparan con solemnidad. En la Danza Zoque de los Tigres y Monos, los tigres ajustan sus máscaras y trajes; el cazador se alista con firmeza; y los arreeatigre completan la escena que da vida a esta representación ancestral.
Una vez listos, el grupo se dirige al altar del Cohuiná. Ahí se encomiendan antes de partir por los monitos, cumpliendo con el protocolo tradicional que marca el inicio formal del recorrido.
Con todos los personajes reunidos, comienza el andar por el pueblo mágico. Las calles se convierten en escenario vivo donde la historia y la identidad zoque se representan paso a paso.
El recorrido inicia en la plaza de San Bernabé, continúa hacia la plaza central frente a la parroquia de San Juan Bautista, avanza a San Antonio y culmina en la Santísima Trinidad. En cada punto, la danza se ejecuta con fuerza, acompañada por la música y el entusiasmo de quienes esperan año con año este momento.
También tiene lugar la Danza de los Enlistonados, otra de las expresiones más representativas de esta celebración, cuyos movimientos y vestimenta llenan de color y ritmo el ambiente festivo.
Al caer la tarde, la solemnidad dio paso a la celebración abierta. Los cohuinás reciben nuevamente a danzantes y asistentes, mientras la marimba suena sin descanso en el parque central de Ocozocoautla.
