Coitecos se purifican con el baño de zapoyol

Escrito el 20/02/2026
Erick Chandomi

Así, el pueblo mágico de Ocozocoautla de Espinosa despidió una de sus fiestas más antiguas, con ritual. Porque el carnaval zoque no muere, se limpia para volver el próximo año. 

Después de días de danza, máscaras y tambores, los personajes del Carnaval Zoque Coiteco caminaron hacia el final. El polvo del camino se mezcló con el cansancio, pero también con la alegría de haber cumplido: Llegó el baño de zapoyol.

Uno a uno, los integrantes de cada cohuiná se acercaron al lugar del baño. Mujeres ataviadas los reciben con curadito para hacer el ritual. se inclinan y se les impone la esencia. El baño no es juego, es símbolo, es cierre.

El zapoyol se lleva el sudor, la tierra del camino… y también las penas, las cargas, las promesas que se hicieron en silencio durante la fiesta.

En el zapoyol termina el ruido del carnaval y comienza la calma. Es el instante en que el tigre vuelve a ser hombre, en que los monitos dejan su vestimenta, en que el danzante recupera su nombre. El zapoyol no sólo refresca, purifica, renueva, marca el regreso a la vida cotidiana.

Así, el pueblo mágico de Ocozocoautla de Espinosa despide una de sus fiestas más antiguas.
No con fuegos artificiales, sino con ritual. Porque el carnaval zoque no muere, se limpia para volver el próximo año. El espíritu de la fiesta descansa, esperando volver a danzar.