Su fama no es casualidad: además de calmar la sed, aporta energía y también felicidad.
En Chiapas, el pozol no es solo una bebida tradicional, es parte de la identidad. Espeso, refrescante y preparado a base de maíz y cacao, el pozol ha acompañado por generaciones a campesinos y trabajadores chiapanecos. Su fama no es casualidad: además de calmar la sed, aporta energía y felicidad.
De acuerdo con la investigación realizada por el especialista, una jícara de pozol aporta en promedio alrededor de 500 calorías. Una cantidad considerable que puede representar una parte importante del requerimiento energético diario de un adulto.
Por su alta carga calórica, el consumo de pozol es recomendable principalmente para personas que realizan actividades físicas intensas.
Sin embargo, en personas con un estilo de vida más sedentario, su consumo debe ser moderado.
Más allá de su aporte energético, el pozol sigue siendo símbolo de identidad y herencia ancestral en Chiapas. Una bebida que nutre el cuerpo, pero también la historia.
