Cada primer domingo de Cuaresma se realiza una ceremonia íntima y profundamente simbólica, que se conserva en una vivienda tradicional.
En el corazón de un barrio tuxtleco, donde la memoria zoque sigue latiendo en las casas antiguas, cada primer domingo de Cuaresma se realiza una ceremonia íntima y profundamente simbólica: la vestida de la imagen conocida como Sangre de Cristo. Una tradición que se conserva en una vivienda que, años atrás, fue un Cohuiná.
Entre paredes que guardan historia, los custodios preparan con respeto las prendas que vestirán a la imagen. No es solo cambiar un atuendo. Es marcar el inicio de un tiempo sagrado.
Con esta ceremonia se inicia formalmente la cuaresma para los zoques de Tuxtla. Un tiempo de reflexión, penitencia y preparación espiritual rumbo a la Semana Santa.
Esta ceremonia no es solo un rito religioso, es un puente entre el pasado colonial, la cosmovisión zoque y la fe que sigue transformando hogares en santuarios.
