Del 14 al 17 de mayo, el barrio de San Pascualito de Tuxtla Gutiérrez revivirá su histórica celebración con misas y recorridos.
Del 14 al 17 de mayo, Tuxtla Gutiérrez se alista para las tradicionales festividades de San Pascualito Bailón. Este año, el histórico barrio que lleva su nombre será epicentro de una de las celebraciones religiosas más arraigadas de la capital chiapaneca, uniendo fe y comunidad.
Las actividades iniciarán formalmente el jueves 14 con la emblemática “Bajada de San Pascualito”, un momento de profunda devoción que marca el arranque de los festejos. Este día estará impregnado de un ambiente solemne y festivo, acompañado por las tradicionales mañanitas entonadas por mariachis y grupos musicales locales. Posteriormente, se oficiará una misa solemne en honor al santo, congregando a cientos de feligreses. La jornada culminará con el lucernario, un emotivo recorrido nocturno donde los participantes portan velas y veladoras, iluminando las calles del barrio en un acto de fe y esperanza, convocando a cientos de devotos y curiosos a participar de esta ancestral costumbre.
El viernes 15, las celebraciones se enfocarán en reconocer y agradecer la labor de figuras clave dentro de la comunidad y del propio templo. Se realizarán homenajes y misas especiales dedicadas a maestros, cocineras tradicionales y benefactores que, con su esfuerzo y dedicación, han sido fundamentales para mantener viva la tradición y el templo a lo largo de los años. Para el sábado 16, una de las jornadas más esperadas es la llegada de los maestros ramilleteros. Estos artesanos, herederos de técnicas ancestrales, son los encargados de elaborar los tradicionales joyonaqués, intrincados adornos florales y de follaje que embellecerán de manera espectacular el altar principal.
El domingo 17 de mayo se celebrará la misa patronal y el tradicional recorrido de San Pascual Bailón por las calles de Tuxtla Gutiérrez, manteniendo viva una tradición que por décadas ha unido fe, historia y comunidad en uno de los barrios más emblemáticos de la capital chiapaneca.
Durante varios días, el barrio entero se transforma. Hay rezos, mañanitas, rosarios, comida tradicional y peregrinaciones que mantienen viva una celebración histórica.
Una tradición que no solo honra a San Pascualito, sino también la historia de quienes construyeron con fe uno de los templos más emblemáticos de Tuxtla Gutiérrez.
