El pueblo zoque de Tuxtla mantiene viva la receta del tamal de hoja de milpa en las celebraciones del mes de mayo.
En los pueblos zoques de Chiapas, mayo no solo se vive con flores sino también con sabores ancestrales. El tamal de hoja de milpa es la comida que ha acompañado durante generaciones las celebraciones y rituales de la comunidad, consolidándose como una preparación que sigue viva en hogares y festividades del estado.
La presencia de esta comida tradicional marca varias fechas importantes del calendario zoque durante el mes. Desde el Día de la Santa Cruz hasta el 31 de mayo, cada preparación tiene un significado especial y forma parte de la identidad cultural de las familias zoques. “Dentro de nuestras tradiciones…”, comenta Leticia Díaz, comidera zoque, refiriéndose a la importancia de estos alimentos en las festividades locales.
Detrás de cada tamal existe un trabajo minucioso y una receta heredada de generación en generación. La preparación puede iniciar desde un día antes, con ingredientes tradicionales y técnicas que aún se conservan entre las cocineras zoques. Según Díaz, “el 3 de mayo” marca un punto central en estas celebraciones, cuando las familias se reúnen alrededor de estas preparaciones que combinan hoja de milpa con ingredientes como jocote y molito, creando platos de alto valor cultural.
Para los chiapanecos, especialmente para las comunidades zoques, estos saberes culinarios representan la continuidad de su identidad. La gastronomía tradicional es un vínculo directo con los ancestros y una forma de mantener viva la cultura en tiempos donde las prácticas originarias enfrentan presiones de modernización.
Actualmente estas recetas continúan enseñándose de forma deliberada para evitar que desaparezcan. En Tuxtla Gutiérrez, maestras de cocina zoque mantienen vivos los saberes tradicionales e invitan a nuevas generaciones a conocer más sobre la gastronomía y cultura de los pueblos originarios del estado. Esta transmisión de conocimiento ocurre tanto en espacios familiares como en iniciativas comunitarias que documentan y celebran la cocina ancestral.
La preservación de recetas como la del tamal de hoja de milpa refleja un compromiso más amplio de las comunidades zoques por mantener su patrimonio inmaterial. Cada mayo, cuando estas preparaciones reaparecen en las mesas de Chiapas, representan no solo un alimento, sino una declaración de continuidad cultural y resistencia frente al olvido.
