Venta de copal es marcado por las festividades religiosas

Escrito el 04/06/2026
Erick Chandomi

Una investigación de la UNICACH documentó los precios, las seis presentaciones y los diez mercados donde se vende el copal en Tuxtla Gutiérrez, Berriozábal, San Fernando y Ocozocoautla. La resina pura alcanza los 1,200 pesos por kilo; el estoraque cuesta apenas diez pesos por bolsita.

Investigadores de la UNICACH han documentado 6 presentaciones de copal en mercados de la Depresión Central, desde resina pura hasta el estoraque popular.

Una investigación etnobotánica realizada por la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (UNICACH) entre 2022 y 2024 documentó por primera vez con detalle ese ecosistema. Sus autores recorrieron diez mercados de seis municipios de la Depresión Central, registraron seis presentaciones distintas del copal y mapearon los precios, las rutas de abastecimiento y la temporada alta. Para quien quiera entender cómo funciona el comercio del copal en el sur de México, los datos son una pequeña enciclopedia.

Las seis presentaciones del copal en Chiapas

No todo el copal es igual ni se vende del mismo modo. Los puestos de los mercados zoques ofrecen seis productos derivados del mismo árbol, cada uno con un proceso de elaboración, un nivel de pureza y un precio distinto:

PresentaciónDescripciónPrecio
Resina puraFragmentos pequeños llamados “lágrimas” o “gotas”. Resina limpia, libre de corteza.20 pesos por medida de 5–6 gramos (mayoreo: 900–1,200 pesos por kilogramo)
Bolas de copal negroMezcla de resina y cáscara en bolas de 4–6 centímetros. Suele tener residuos de hojas o tierra.5–10 pesos por pieza
Goma con cáscaraResina aún adherida a fragmentos pequeños de corteza.20 pesos por bolsa de 10–15 gramos
Cáscara de copalCortezas extraídas del árbol, secadas, vendidas en fragmentos o en polvo.20 pesos por bolsa de ~150 gramos
Copal compuestoMezcla de cáscara, resina, brea de pino y estoraque o memelita.30–40 pesos por bolsa
Estoraque o memelitaDiscos planos de resina derretida con polvo de cáscara y azúcar, formados a mano.10 pesos por bolsa de 4–5 piezas

El kilo que define al sur

La resina pura es el producto más caro del comercio del copal y también el más codiciado, sobre todo durante octubre, cuando coinciden el Día de San Judas Tadeo y los preparativos del Día de Muertos. Los mayoristas la consiguen entre 900 y 1,200 pesos por kilogramo. En el menudeo, los puestos la ofrecen en pequeñas “mediditas” de cinco a seis gramos —servidas a veces en tapas de botellas de plástico— a veinte pesos cada una. Esa estrategia permite que el copal llegue a las familias que no pueden pagar el kilo completo, pero también explica por qué muchas compran apenas lo justo para una semana o dos.

La cáscara —el producto barato, casi residual— se vende a granel: los recolectores la entregan a los puestos en costales de unos 15 kilogramos a 200 o 300 pesos el bulto. Ese mismo costal, fraccionado y ya seco, alimenta bolsitas de 150 gramos que se venden por veinte pesos cada una en los mercados. Es el copal de todos los días, el que más se quema en los hogares para sahumar al amanecer.

El estoraque: el copal del pueblo

Pero la presentación que más se vende en la región no es la resina pura ni la cáscara, sino el estoraque, también llamado memelita. Es la forma comercial más popular del copal en toda la Depresión Central, y también una de las más asequibles: una bolsita con cuatro o cinco discos planos cuesta diez pesos. Los mayoristas se los compran a las elaboradoras —en su mayoría mujeres mayores— a un peso, peso y medio por pieza.

Su éxito comercial se explica por dos razones. Primero, por el precio: la mezcla de resina, polvo de cáscara y azúcar permite estirar la materia prima cara hasta convertirla en un producto asequible. Segundo, porque arde mejor: el azúcar facilita la combustión y aumenta la cantidad de humo, justo lo que un altar bien sahumado necesita.

Dónde comprar copal en Chiapas: los diez mercados documentados

La investigación de la UNICACH localizó al copal en diez mercados específicos de cuatro municipios. La mayoría de los puestos vende todas las presentaciones, pero la resina pura —por su alto costo— suele encontrarse solo en los puestos fijos del interior de los mercados, no en los ambulantes:

MunicipioMercados donde se vende copal
Tuxtla GutiérrezMercado San Juan, Mercado de los Ancianos, Mercado Pascacio Gamboa, Mercado Juan Sabines
BerriozábalMercado 1° de Mayo y tianguis dominical
San FernandoMercado municipal
Ocozocoautla de EspinosaMercado Dr. Manuel Velasco Suárez

A esos puestos formales se suman los vendedores ambulantes —seis de ellos dedicados exclusivamente al copal, según el estudio— que se instalan en los alrededores durante fiestas, ferias y temporadas rituales. Algunas de las elaboradoras de estoraque, además, comercializan directamente desde sus casas en Copoya y Suchiapa.

De dónde viene el copal que llega a Tuxtla

Quienes venden el copal en los mercados no son, salvo excepciones, quienes lo recolectan. La cadena del copal en Chiapas tiene proveedores específicos por presentación. Los recolectores de cáscara provienen principalmente del municipio de Ocozocoautla de Espinosa, y algunos puestos también se abastecen desde la localidad de Julián Grajales, en el municipio de Chiapa de Corzo. Las resinas y las gomas viajan desde Ocozocoautla, Julián Grajales y Comitán de Domínguez, y eventualmente desde La Grandeza, en la Sierra Mariscal.

El estoraque, en cambio, tiene una geografía más concentrada: la mayoría procede de Ocozocoautla, pero hay vendedores que se lo compran a elaboradoras de Copoya —delegación de Tuxtla Gutiérrez— y de Suchiapa. Eso lo convierte en uno de los pocos productos artesanales del copal cuyo punto de elaboración está dentro de la propia zona metropolitana de la capital chiapaneca.

Octubre: el mes que marca el calendario del copal

El comercio del copal tiene una estacionalidad muy clara, marcada por las festividades religiosas. Octubre es el mes de mayor demanda, impulsado por el Día de San Judas Tadeo (el 28 de octubre) y los preparativos del Día de Muertos (1 y 2 de noviembre). Durante esas semanas, los puestos venden hasta agotar existencias y la resina pura se vuelve, en palabras de los vendedores, “difícil de conseguir”. Diciembre le sigue en intensidad, gracias a la Navidad y las festividades de fin de año.

El resto del año, la demanda se mantiene constante pero a un ritmo más moderado. Mayo aporta picos pequeños por el Día de la Santa Cruz (3 de mayo) y, en algunas comunidades, por la fiesta de San Fernando (30 de mayo). Junio se enciende con el Corpus Christi —cuya celebración este 2026 cayó el jueves 4 de junio—, sobre todo en Suchiapa. Enero y octubre concentran las dos bajadas anuales de las Vírgenes de Copoya, que también disparan la demanda local.

Una señal en el mercado: el copal de afuera entra a Chiapas

Uno de los hallazgos más sutiles de la investigación de la UNICACH ocurrió en las visitas más recientes a un mercado de Tuxtla Gutiérrez. Los investigadores detectaron un puesto de productos naturistas que empezó a ofrecer copales traídos desde estados del centro de México —Morelos, Puebla, Guerrero— a precios semejantes a los locales. Es un dato pequeño que dice cosas grandes sobre el momento que vive el comercio del copal chiapaneco: por primera vez, la oferta tradicional del sur compite, en su propio territorio, con la resina extraída a kilómetros de distancia.

Para los autores del estudio, esa competencia es una de varias señales que invitan a pensar en estrategias de conservación, manejo sustentable y reconocimiento del valor biocultural del copal zoque. Mientras tanto, en los puestos del mercado San Juan, del Pascacio Gamboa o del Velasco Suárez en Ocozocoautla, las vendedoras seguirán midiendo “mediditas” de cinco gramos en tapas de botella y entregando bolsitas de estoraque por diez pesos, cada amanecer.

La investigación que documentó los precios, las presentaciones y los mercados del copal en Chiapas fue realizada por Alejandra Janeth Díaz-López, Marisol Castro-Moreno, Juan Felipe Ruan-Soto e Iván de-la-Cruz-Chacón, del Instituto de Ciencias Biológicas de la UNICACH, con financiamiento del Instituto de Ciencias, Tecnología e Innovación de Chiapas (ICTI) y una beca de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (SECIHTI). El estudio fue publicado bajo licencia Creative Commons en la revista Botanical Sciences, volumen 104, número 2 (DOI 10.17129/botsci.3746).