Se ha documentado la desaparición de más de 760 hectáreas de cobertura arbórea entre 2001 y 2025 que acelera temperaturas extremas en la capital chiapaneca.
Entre 2001 y 2025, Tuxtla Gutiérrez experimentó una transformación radical de su paisaje urbano. La expansión del concreto, comercios y asentamientos humanos consumieron cobertura arbórea equivalente a aproximadamente mil canchas de futbol, según datos de Global Forest Watch. El fenómeno ya es vinculado por especialistas y ciudadanos con el incremento extremo de temperaturas y el efecto “isla de calor” que caracteriza a la capital chiapaneca.
Los registros de Global Forest Watch muestran la magnitud del cambio. En el año 2000, el 29% de la superficie terrestre de Tuxtla contaba con cobertura arbórea con densidad de copas superior al 30%, reflejando una importante presencia de vegetación dentro de la ciudad y su periferia. Para 2020, el panorama se había modificado: el 36% del territorio aún correspondía a bosques naturales, mientras que menos del 0.1% era cobertura arbórea no natural. Esta cifra evidencia que gran parte de las áreas verdes existentes continúan dependiendo de ecosistemas naturales y no de espacios urbanos reforestados artificialmente.
Según los mismos datos, las principales causas de la pérdida arbórea están directamente vinculadas con asentamientos humanos e infraestructura, seguido de actividades agrícolas permanentes y procesos extractivos. Este patrón coincide exactamente con el crecimiento acelerado de zonas urbanizadas, avenidas principales y boulevares donde antes predominaban árboles de gran tamaño que proporcionaban sombra natural a la ciudad.
Para los tuxtlecos, esta transformación se traduce en calles más calurosas, menor calidad del aire, reducción de espacios de convivencia bajo sombra y estrés hídrico. El deterioro de la cobertura vegetal también afecta la capacidad del suelo para retener humedad y regular el microclima urbano, exacerbando los ciclos de calor extremo que ya superan constantemente los 40 grados de sensación térmica.
La evidencia visual del cambio ya circula en redes sociales. Ciudadanos han comenzado a comparar imágenes históricas de distintos puntos de Tuxtla para documentar la reducción de sombra. Fotografías de la prolongación de la 9ª Sur, por ejemplo, muestran cómo espacios con abundante vegetación en 2009 hoy están rodeados de concreto, comercios y pavimento expuesto al sol directo durante todo el día.
Ante este panorama, la discusión sobre reforestación, planeación urbana sostenible y preservación de árboles ha comenzado a tomar fuerza entre ambientalistas y ciudadanía. Sin embargo, especialistas advierten que recuperar la sombra y cobertura perdida en Tuxtla Gutiérrez podría tardar décadas, requiriendo un cambio fundamental en cómo se planifica el crecimiento urbano de la capital chiapaneca.
